Así como los avances tecnológicos son cada vez mayores y más numerosos, las amenazas y acciones nocivas en el campo informático también crecen. A medida que avanzamos en el 2025, es crucial comprender las amenazas emergentes y las mejores prácticas para protegernos. Conocer no solo qué comprende la ciberseguridad sino cuáles son las vulnerabilidades, amenazas y riesgos que pueden tener lugar en la actualidad, es crucial para la seguridad de las personas y las empresas. Sigue leyendo y encuentra en este artículo toda la información que necesitas para iniciar este año con una seguridad envidiable y fortalecida.
Ciberseguridad vs. Amenazas informáticas
¿Qué es ciberseguridad?
La ciberseguridad se refiere a las prácticas y tecnologías diseñadas para proteger sistemas, redes y datos de ataques digitales no autorizados. Estas medidas buscan salvaguardar la integridad, confidencialidad y disponibilidad de la información frente a diversas amenazas.
¿Qué se considera una amenaza informática?
Las amenazas en ciberseguridad son el conjunto de circunstancias o eventos con el potencial de dañar un sistema de información mediante la destrucción, divulgación, modificación de datos o denegación de servicios. Estas amenazas pueden originarse por actores malintencionados como hackers o vulnerabilidades inherentes en los sistemas y pueden manifestarse como malware, ataques de phishing, ransomware o cualquier otra técnica maliciosa utilizada por agentes llamados “ciberdelincuentes”.
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Amenazas de ciberseguridad para el 2025
A medida que la tecnología avanza, también lo hacen las tácticas para obtener datos de las personas e, incluso, para causar daños que se extienden más allá de la virtualidad. En este 2025, se anticipan las siguientes amenazas emergentes:
- Ataques impulsados por Inteligencia Artificial (IA)
Los ciberdelincuentes utilizarán la IA para desarrollar ataques más sofisticados como campañas de phishing altamente personalizadas y malware adaptable que aprende de datos en tiempo real para evadir la detección. Esta tendencia democratizará el cibercrimen, permitiendo que incluso actores con poca experiencia lancen operaciones a gran escala.
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- Ransomware dirigido a cadenas de suministro
Se espera un aumento en las operaciones de ransomware que no solo cifran datos, sino que también amenazan con divulgar información sensible a menos que se pague un rescate. El ransomware se volverá más selectivo y automatizado, enfocándose en cadenas de suministro críticas. Los ataques a proveedores o socios estratégicos pueden tener un efecto dominó, afectando a industrias enteras y causando interrupciones significativas.
- Amenazas cuánticas al cifrado
La computación cuántica, aunque aún en desarrollo, plantea riesgos para los métodos de cifrado actuales. Los sistemas cuánticos podrían, en teoría, quebrantar los algoritmos de cifrado que hoy protegen información sensible, especialmente en sectores como la banca y la salud.
- Explotación de vulnerabilidades en dispositivos IoT
Con la proliferación de dispositivos del Internet de las Cosas (IoT), aumenta la superficie de ataque. Muchos de estos dispositivos carecen de medidas de seguridad robustas, convirtiéndose en puertas de entrada para atacantes que buscan acceder a redes internas.
- Uso indebido de la IA y deepfakes
La IA permitirá la creación de contenidos falsos casi indistinguibles de la realidad, conocidos como deepfakes. Estos pueden ser utilizados para suplantar identidades, engañar a empleados o manipular decisiones empresariales, representando una amenaza significativa para la seguridad corporativa.
- Amenazas de actores estatales
Los ataques patrocinados por estados se están volviendo más frecuentes y sofisticados, apuntando a agencias gubernamentales, contratistas de defensa y sectores clave. Estos ataques podrían tener un papel crucial en las relaciones políticas de los países, por lo que su importancia no se reduce a la tecnología o el internet.
Tipos de amenazas en ciberseguridad y cómo prevenirlas
Para mitigar los riesgos asociados con estas amenazas emergentes, es esencial conocer las más comunes y adoptar prácticas preventivas efectivas.
Son los profesionales expertos en ciberseguridad los encargados de identificar estas amenazas y definir las mejores rutas de acción para su prevención y corrección. Te recomendamos leer también: “¿Ciberseguridad? Qué preguntas debes saber antes de estudiar una especialización.”
Prácticas preventivas de ciberseguridad
Implementar una estrategia robusta de ciberseguridad: Realizar auditorías de seguridad periódicas para evaluar y mejorar las medidas de protección existentes. Esta práctica es especialmente útil para compañías y empresas de todo tipo.
- Autenticación multifactor (MFA): utilizar múltiples métodos de verificación para acceder a sistemas y datos, lo que añade una capa adicional de seguridad. Esto se refiere a obtener códigos de verificación adicionales a las contraseñas para acceder a dispositivos y aplicaciones.
- Educación y concienciación del personal: capacitar a los empleados o a ti mismo sobre las amenazas cibernéticas y las mejores prácticas para evitarlas, como identificar correos electrónicos de phishing.
- Actualización y parcheo regular del software: mantener todos los sistemas y aplicaciones actualizados para protegerse contra vulnerabilidades conocidas.
- Cifrado de datos: proteger la información sensible mediante el cifrado, tanto en tránsito como en reposo, para evitar accesos no autorizados.
- Monitoreo continuo y análisis de amenazas: utilizar herramientas de monitoreo para detectar y responder rápidamente a actividades sospechosas en la red.
- Seguridad en la nube: implementar medidas de seguridad específicas para entornos de nube, como la gestión de identidades y accesos (IAM) y la configuración segura de servicios en la nube.
- Gestión de incidentes: establecer un plan de respuesta a incidentes para manejar eficazmente cualquier brecha de seguridad y minimizar su impacto.
- Seguridad de dispositivos IoT: asegurar los dispositivos del Internet de las Cosas mediante la implementación de estándares de seguridad y la segmentación de redes.
- Evaluación de riesgos y cumplimiento: realizar evaluaciones de riesgos regulares y asegurarse de cumplir con las normativas y estándares de seguridad aplicables.
- Copias de seguridad regulares: mantener backups o copias de seguridad actualizadas y almacenarlas de forma segura en dispositivos externos o en la nube, que también debe tener una capa extra de seguridad.
- Configuraciones seguras: cambiar credenciales predeterminadas y desactivar funciones innecesarias en los dispositivos. Por ejemplo: no es recomendable dejar que los navegadores guarden las contraseñas de acceso a aplicaciones y redes.
- Segmentación de la red: aislar dispositivos IoT en redes separadas para limitar el alcance de un posible compromiso.
A medida que el 2025 avanza, el panorama de la ciberseguridad se vuelve más complejo debido a la evolución de las amenazas impulsadas por tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial y la computación cuántica. Es fundamental que las organizaciones y los individuos adopten una postura proactiva, implementando prácticas de seguridad robustas y manteniéndose informados sobre las tendencias emergentes. La educación continua, la actualización de sistemas, la implementación de tecnologías de defensa avanzadas y contar con profesionales especializados para identificar, prevenir y combatir estas amenazas serán clave para protegernos en este entorno digital en constante cambio.